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The memory of these 4,500 young men
imprisoned for their faith often stirs my mind. Talking to them
as I did, discussing their personal and collective problems, my
faith was immeasurably strengthened. Have you considered what it
costs a man to voluntarily submit to a penitentiary sentence for
his conscience's sake? I knew what those boys were up against,
for I had been in the same condition. Yet when I thought of our
Christian brothers in the concentration camps of Europe, as
these boys also did, our load seemed lighter.
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Con frecuencia me viene a la mente el
recuerdo de esos 4500 jóvenes encarcelados por su fe. Al
hablarles como lo hice, tratando sus problemas personales y
colectivos, mi propia fe se fortaleció inmensamente. ¿Ha pensado
lo que le supone a un hombre someterse voluntariamente a una
sentencia de prisión por causa de su conciencia? Sabía lo que
estaban pasando esos muchachos, porque yo mismo me había
encontrado en esa situación. Sin embargo, cuando pensaba en
nuestros hermanos cristianos en los campos de concentración de
Europa, como también hacían estos jóvenes, nuestra carga parecía
más ligera.
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